La isla - 6

Llegamos tan seguros de nosotros mismos y de nuestra forma de vida que nos miran desconcertados, como si se les escapara algo, como si fuésemos sabios casi sobrenaturales. Entonces les ves reir, les ves acercarse al mar, les ves adentrándose en la jungla con una obscena naturalidad, ves la facilidad con la que se desprenden de lo que nosotros suponemos básico, cómo aceptan la relatividad de la vida. Y cuando menos te lo esperas eres tú el que los mira desconcertado sin comprender el secreto de semejante hallazgo. Te empiezas a hacer pequeño, miras desde abajo, y te falta poco para pedirles perdón por venir a la isla y romper su encanto. Lo más que puedes hacer es intentar pasar desapercibido, hacerte cada vez más insignificante hasta volverte invisible y desaparecer.

La isla (by Miguel Aguilar)

Hay una rutina oculta que no vemos al principio. Al llegar la isla te abruma con su belleza: la playa, los cocoteros, las camas en la orilla, el runrún del mar, el susurro de la brisa. Todo parece dispuesto para que te quedes en la superficie y no descubras el segundo nivel hasta que estés preparado. Es sólo cuestión de tiempo y de volver la mirada de vez en cuando. Entonces empiezas a entrever la vida verdadera de la isla, no sólo el placer de hacer nada en el que nos abandonamos los recién llegados. La isla oculta varias caras, estoy seguro, es cuestión de tiempo que me deje verlas.

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